
El impacto del COVID persistente: un largo camino de recuperación
Lucio Porté

Marisol es una docente que, como muchas personas en el mundo, enfrenta las secuelas del COVID-19. Aunque superó la fase aguda de la enfermedad sin grandes complicaciones, su vida cambió drásticamente meses después, cuando comenzó a experimentar lo que hoy se conoce como COVID persistente o "long COVID". En esta entrevista, Marisol comparte su difícil proceso de rehabilitación, destacando la falta de respuestas médicas y la lucha diaria por recuperar su autonomía.
“Todo empezó después de la tercera dosis de la vacuna en 2022. A la semana, me contagié de COVID y, aunque en ese momento solo tuve síntomas leves, como fatiga, los problemas comenzaron después", recuerda Marisol. “Los médicos no encontraban nada en los estudios, pero yo no podía ni moverme de la cama. Empezaron los desmayos, la falta de respuesta motriz e incluso me costaba respirar".
A pesar de las dificultades, la docente cuenta que su recuperación ha sido posible gracias a su tenacidad y el apoyo de su familia. “Tuve que aprender a caminar, a comer, a vestirme, como un bebé que vuelve a nacer. Fue un proceso de reaprender todo", dice. El camino no ha sido fácil, con días de mejoría seguidos por recaídas, pero Marisol insiste en no rendirse. “Si no me hubieran dicho ‘levantate, aunque te caigas’, no sé dónde estaría hoy", reflexiona.
¿Qué es el COVID persistente?
El COVID persistente, también llamado "long COVID", es una condición en la que los síntomas de la enfermedad continúan o aparecen meses después de la infección inicial, incluso en personas que tuvieron una forma leve de COVID-19. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los síntomas incluyen fatiga extrema, problemas respiratorios, alteraciones cognitivas y neurológicas, y dificultades en las funciones motrices y digestivas.
La disautonomía, un trastorno del sistema nervioso autónomo que regula funciones involuntarias como la respiración y los latidos del corazón, es uno de los problemas asociados con el COVID persistente. Este trastorno puede generar síntomas como mareos, desmayos y dificultades para respirar o tragar, todos ellos presentes en el caso de Marisol.
Datos importantes sobre el COVID persistente:
- -Prevalencia: Entre el 10 y el 30% de las personas que han tenido COVID-19 desarrollan síntomas persistentes.
- Síntomas más comunes: Fatiga crónica, problemas respiratorios, dolores musculares, pérdida de concentración (niebla mental) y disfunciones neurológicas.
- Duración: Puede durar meses o incluso años, con episodios de mejoría y recaídas.
- Tratamiento: No hay una cura definitiva, pero la rehabilitación física y los tratamientos sintomáticos ayudan a mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen.






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