
Editorial. Apagar pastizales en llamas, ayudar a un vecino en apuros, liberar la entrada a una casa después de un temporal y disfrazarse de Reyes Magos, son tareas que podrían estar en el estatuto de cualquier cuerpo de bomberos Voluntarios, salvo en el de Villa Garibaldi, que no puede funcionar como corresponde porque aún no tiene atribuida la jurisdicción.











